¿Qué es la dermatitis atópica?
La dermatitis atópica (DA), más
comúnmente conocida como eccema, es una alteración de la piel que suele
aparecer en bebés o niños pequeños, y que puede prolongarse hasta la
adolescencia o, incluso, entrada la edad adulta. Es una condición de
tipo crónico y hereditario; es decir, si alguno de los padres presenta
eccemas, asma , alérgica, es más probable que el niño presente eccema durante su vida.
Hay muchas sustancias y condiciones que
pueden actuar como desencadenantes de un primer episodio, o como
agravantes, en caso de que la persona presente una dermatitis en ese
momento. Algunos de estos factores son: otras alergias, sustancias
irritantes para la piel (lana, detergentes...), estrés,
cambios bruscos de temperatura, o que esta sea muy alta o muy baja, y
bacterias que pueden producir infecciones secundarias en las lesiones.
La dermatitis atópica es la
manifestación cutánea de la atopía; es decir, la predisposición de
ciertas personas a sufrir de condiciones producidas por la
inmunoglobulina E (IgE). El mecanismo involucrado es complejo. La IgE es
una molécula del sistema inmune, cuya función es activar unas células
llamadas basófilos y mastocitos cuando el sistema inmune del paciente
detecta alguna de las sustancias que le producen alergia; o en ciertas
infecciones.
Los basófilos y mastocitos, tras ser
activados, liberan una sustancia: la histamina, responsable final de
todos los síntomas de la alergia: picor, inflamación, dolor... y que, en
función de la zona del cuerpo en que ocurra, producirá síntomas más
concretos como estornudos, picor de garganta o de ojos, disminución del
diámetro de las vías respiratorias... Cuando el ataque es muy fuerte y
se compromete la vida del paciente, se conoce como shock anafiláctico.
En la dermatitis atópica se producen una
serie de manifestaciones en la piel mediadas por la IgE, lo que hace
que se libere la histamina y se produzca el picor, el enrojecimiento y
las erupciones que acompañan a la dermatitis atópica. No obstante,
aunque medie la IgE, la dermatitis atópica no es una alergia a ninguna
sustancia o alimento. Simplemente, el paciente es más propenso a sufrir
los síntomas que acompañan a unos niveles de IgE más elevados; o a que
esta reaccione más fácilmente con las células (está descontrolada).
Síntomas de dermatitis atópica
- La piel se muestra muy seca (xerosis) y presenta picor (prurito), que puede llegar a ser muy intenso.
- La piel puede estar muy inflamada y roja.
- Erosiones o pequeños bultos en la piel que exudan (liberan líquido) con el rascado.
- Si se desarrolla eccema crónico, la piel puede aparecer muy engrosada.
Las lesiones pueden aparecer de manera continua o en forma de episodios intermitentes, a cualquier edad; y desaparecer en cualquier momento para no volver a sufrir una recaída.
Foto de dermatitis atopica leve/moderada:
Moderada a Grave:
Yo por suerte solo he experimentado la leve y en pocos casos muy moderada.
Tratamiento de una dermatitis atópica
La dermatitis atópica es, desgraciadamente, una afección que no se cura.
El objetivo del tratamiento es que los brotes estén bajo control y, en
caso de que ocurra un episodio, intentar controlar sobre todo el picor y
mantener la piel hidratada.
Actualmente son los corticoides tópicos (en crema, pomada o loción)
la base del tratamiento contra el eccema. Bien utilizados controlan la
gran mayoría de los casos, aunque no siempre se administran
correctamente. La mejor manera de obtener el máximo beneficio del
corticoide sin notar ningún tipo de efecto adverso es seguir siempre la
pauta que marque el médico, sin usar más crema de la necesaria ni
durante más tiempo del recomendado; pero sin saltarse ninguna
aplicación, para asegurar unos niveles constantes de medicamento. A la
hora de aplicarla, es mejor una cantidad pequeña y bien extendida que
una gran cantidad de crema, ya que se facilita la absorción. Unos
minutos después de la aplicación del corticoide, se puede aplicar una
crema emoliente, para hidratar la piel y favorecer la absorción del
corticoide.
El médico elegirá el corticoide más
adecuado, en función de la edad del paciente, la zona a tratar, y la
intensidad del episodio de eccema. Generalmente, en los niños, las
preparaciones con un corticoide de baja o mediana potencia suele ser
suficiente. En zonas muy sensibles (cara, cuello, mamas, axilas, área
genital...) tampoco se emplearán corticoides potentes, sino aquellos con
la potencia necesaria para tratar la afección, pero que presenten un
perfil de seguridad adecuado. Para los episodios crónicos en adultos, la
potencia del medicamento puede ser algo mayor.
Otros tratamientos disponibles para la dermatitis atópica son: los antihistamínicos (en especial, los que causan somnolencia), que controlan el picor y facilitan el sueño; algunos inmunomoduladores tópicos,
como el pimecrólimus, pueden usarse en niños mayores de dos años en los
primeros episodios; o el tacrólimus, si el eccema es rebelde a otros
tratamientos, o los corticoides no son adecuados para el paciente. Los
inmunomoduladores controlan la respuesta inmunológica origen de todas
las manifestaciones del eccema.
Los antibióticos (especialmente aquellos específicos para S. Aureus,
una bacteria muy frecuente en la piel) pueden ser de gran utilidad en
el control de los brotes, en especial si están claramente infectados.
Solo en casos de máxima necesidad,
especialmente debido a la rebeldía del eccema, se debe recurrir a otros
inmunomoduladores por vía oral. Para pacientes mayores de trece años,
existe la posibilidad de fototerapia (tratamiento con luz), que ha demostrado una gran mejoría en los brotes.
Experiencia personal
Personalmente, a mi los médicos nunca me han mandado nada porque dicen "que eso no es nah, crema hidratante y ya está" lo cual toca un poco mucho al moral. Pero por suerte como solo me han salido brotes leves no he tenido que preocuparme en exceso, eso si, pica y duele un montón así que recomiendo en ese momento las prendas de algodon y evitar el sudar.
Como unica recomendación, geles con leche o en su defecto el gel para pieles atópicas del mercadona, marca deliplus, que aunque deje la piel un poco seca y tirante a las pocas horas alivia mucho el picor.
Vale sobre los 2 euros y no hace apenas espuma, es casi como un aceite por lo que recomiendo usarlo con las manos y no con esponja. Cunde bastante por su gran tamaño pero tienes que usar mas que uno normal por su textura; el olor es bastante neutro asi que no es desagradable para nada.
Nos vemos en la proxima entrada, besos para todos!
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